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ATIMANA-DAH lucha cada día por y para las personas que se ven afectadas por el TDAH, desde el ámbito familiar, escolar, social e institucional.

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El Dr. Rojas Marcos habla del TDAH

El Dr. Rojas Marcos habla del TDAH



EL TDAH EN ADULTOS

El TDAH en adultos tiene características diferentes que las que encontramos en la infancia.

El doctor César Soutullo, especialista del Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica de la Clínica Universidad de Navarra, explica cómo se manifiesta el TDAH en adultos.



Saber más del TDAH en adolescentes y adultos

¿Quieres conocer más sobre el TDAH en adultos y adolescentes? ¿Tienes un hijo adolescente con TDAH?
¿Tú, tu pareja o algún familiar tiene TDAH? ¿Quieres saber cómo evoluciona el TDAH hasta la edad adulta?

Puedes encontrar las respuestas a tus preguntas en la Mesa redonda que se celebrará el viernes 28 de Noviembre a las 19:00 horas en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés.



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TDAH en adultos y adolescentes

TDAH EN ADULTOS


Hasta hace poco se consideraba que el TDAH era un trastorno infantil y que con la edad, al llegar la adolescencia, desaparecía. Pero esto no es así. El TDAH es un trastorno crónico por lo que dura toda la vida, nacemos con él y morimos con él.
Esta situación ha provocado que a muchos niños con TDAH se les haya descartado el trastorno y retirado el tratamiento al llegar a la adolescencia. En otros caso en infradiagnóstico que se produce con el TDAH ha causado que muchos lleguen a adultos con él y enfrentándose a grandes problemas derivados del trastorno sin saberlo. Por ello son muchos los adultos que tienen el trastorno y no los saben. Sentir que es imposible organizarse, mantener un empleo o recordar y cumplir con citas, pueden ser algunos signos de alerta. Las tareas diarias, como levantarse por la mañana, prepararse para ir al trabajo, llegar al trabajo puntualmente y ser productivo pueden ser especialmente difíciles para los adultos que padecen del TDAH.
Además podremos encontrar antecedentes de fracasos escolares, problemas en el trabajo o relaciones difíciles o frustradas, accidentes de tráfico, etc. Los adultos que padecen TDAH pueden parecer más inquietos e intentar hacer varias cosas a la vez, la mayoría sin éxito; a pesar de que es la hiperactividad la que más disminuye con los años. También tienden a preferir "soluciones rápidas" en lugar de seguir los pasos necesarios para lograr mejores recompensas; la impulsividad sigue ahí jugando malas pasadas. También el déficit de atención sigue desestructurando con fuerza la vida del adulto.
El TDAH en la edad adulta se está estudiando  y considerando desde hace muy poco, pero se han dado grandes avances en su diagnóstico y en su comprensión.
El TDAH en adultos existe y es importante tomar conciencia de ello.
Comprender como funciona el trastorno en la adolescencia y la edad adulta es esencial. Debemos aprender a afrontarlo en cada una de estas etapas para lograr una mayor calidad de vida en las personas que lo padecen. El TDAH cambia, igual que el individuo cambia al madurar. Las herramientas que usamos para afrontarlos han de cambiar también con el TDAH y la persona.
ATIMANA-DAH trabaja también para los adultos con TDAH, intentando conseguir una mejorar sustancial en su calidad de vida ayudándoles a llevar un tratamiento adecuado, a armarse con las estrategias adecuadas para manejar los síntomas y concienciando a la sociedad de la existencia de este problema y de la necesidad de darle una solución.



Controlando la ira


MANEJANDO NUESTRA IRA



Comprender y expresar los sentimientos no es tarea fácil. Debemos entender la dificultad que poseen los niños para entender los sentimientos y por tanto para expresarlos y explicarlos. Ayudarles a entenderlos y enseñarles a expresarlos es también tarea de los padres.



Debemos enseñar a los niños que los sentimientos forman parte natural de la vida y deben ser expresados de manera adecuada. Cuando aprendemos a expresar y canalizar nuestras emociones nuestra calidad de vida mejora sustancialmente porque conseguimos relacionarnos mejor con nuestro entorno y con nosotros mismos. Este aprendizaje ayuda al niño a tener mayor éxito en las relaciones con los amigos y en la escuela, además de su propia familia.

La comunicación es esencial en la familia, a todos los niveles. Se trata de hablar con él o ella pero no solo de lo que ha pasado o lo que les interesa, también es importante hablar de sentimientos y emociones.

La ira es una emoción más que hay que conocer, saber comprender y saber canalizar.

Happy SunLa ira es una emoción más que no podemos catalogar como buena o mala, en realidad la ira como emoción puede ser útil pues nos ayuda a movernos a reaccionar. El problema viene cuando la ira está mal gestionada.

Cuando un niño responde con ira o con agresividad debemos plantearnos qué está pasando y que le estamos trasmitiendo para que su respuesta ante el conflicto se la agresividad. Es importante no reprimirla y no ignorarla, y también canalizarla de forma adecuada,  aprendiendo a expresarla a través del lenguaje o de diferentes formas de acción.

La ira es una respuesta emocional que surge en respuesta a diferentes situaciones que nos producen malestar o frustración. Sentimos ira cuando algo se interpone entre nosotros y nuestros objetivos o estamos ante alguna injusticia. Esto hace que reaccionemos de una manera u otra, la diferencia en la respuesta depende del temperamento de cada persona, de sus experiencias previas, de su aprendizaje o modelos de los que ha aprendido, de sus pensamientos y de sus creencias.


Foto de: Lendingmemo.com 
Simon Cunnighan
IRA




¿Qué podemos hacer cuando se manifiesta la ira?

1.      Mantener la calma y no perder los nervios, mantener el control. Los niños nos imitan y aprenden mucho a través de nuestra conducta, copiándola, de manera que debemos ser su ejemplo de conducta. No elevar la voz ni reaccionar con aspavientos, si perdemos el control esto será lo que imiten, mientras que si lo mantenemos aprenderán esa conducta, les trasmitiremos control y reforzaremos la conducta positiva, enseñando que los gritos no arreglan nada.

2.      Para conseguir permanecer calmados y conseguir que ellos permanezcan calmados tenemos que exteriorizar los sentimientos, ser comprensivos, escuchar de forma activa, dialogar sobre lo que les está pasando, ayudarles a poner nombre a aquello que sienten, pedirles reflexión y calma.

3.      Comunicarse de forma adecuada. Conversar, hablar con ellos para averiguar de donde viene el enfado y por qué (si es por llamar la atención, por frustración, etc...). Esto les ayudara a canalizar su enfado, a poner nombre a sus sentimientos, a racionalizar la situación, a calmarse.Cando el niño relaciona su conducta con la causa de ella consigue entender mejor la situación y por tanto, responde de manera más eficaz y adaptativa.

Se trata de ser asertivos, de expresar nuestros pensamientos de forma sincera y sin pisotear a los demás.

4.      Es importante usar técnicas que redirijan la conducta de forma más adecuada, que nos ayuden a calmarnos para afrontar la situación. También es importante enseñarles a ellos a usarlas para calmarse y afrontar el problema de forma más adecuada. Respirar profundo, contar hasta diez, pensar bien antes de actuar, pasear, aprender a dialogar para resolver problemas, identificar las emociones, abandonar el lugar y procurar recuperar la calma en otro sitio.

No es conveniente afrontar un conflicto cuando estamos muy nerviosos. De manera que cuando esto ocurre debemos calmarnos antes de hablar, ir a otra habitación y hacerlo fuera de la zona de conflicto es una buena solución para ambos, tanto ellos como nosotros podemos y debemos usar esta estrategia. Ellos pueden necesitar ayuda para calmarse y redirigir su conducta, por lo que debemos estar dispuestos a prestarles esa ayuda.

Podemos construir una ficha con palabras donde se mencionen los sentimientos frustrado irritado molesto enfurecido, usar estas palabras las que él aplicaría, así el niño poco a poco irá añadiendo vocabulario para expresarse.
Escribir en un cuaderno las formas aceptables de canalizar su ira, caminar, jugar, correr, golpear un almohadón, escuchar música, desahogarse hablando con animarle a usar la misma estrategia cada vez que comience a sentirse furioso.
Dibujar, romper papeles, golpear un almohadón, puede ayudar a calmarlo.


5.      Observar al niño es importante porque con ello aprendemos mucho de su comportamiento y conseguimos averiguar qué es lo que pasa en realidad. Se trata de ver que hace en cada situación y porque, valorando las circunstancias que rodean la conducta (cansancio, enfermedad, etc...).

Conocerlos bien nos ayuda a prever cuando puede darle una pateleta y, por tanto, a evitarla o afrontarla con mayor efectividad.

Observar nos ayuda a saber qué es importante para reconocer cuando una conducta está dentro de lo normal aunque más encauzada o cuando se trata de algo más como un posible trastorno de conducta.

6.      Evitar las descalificaciones hacia el niño es importante. Cuando le hablamos le proporcionamos información sobre su comportamiento y hay que cuidar mucho este lenguaje, evitando expresiones negativas como eres malo es inaguantable eres insoportable. Estas expresiones minan su autoestima y hace que se vea de determinada forma y lo interiorize. No se es malo, se comporta mal. Criticamos una conducta en concreto y no al niño, esta es una diferencia significativa, el lenguaje es diferente, y el resultado sobre el niño marcadamente diferente.

7.      Reconocer nuestros errores es importante. No solo aprenderá también a pedir perdón y a reconocer sus equivocaciones, comprenderá que todos podemos equivocarnos, que debemos rectificar ante un error, etc.

8.      Las normas son esenciales. Debemos establecer normas claras. Si ellos interiorizan estas normas y sus consecuencias las disputas en torno a ellas serán mínimas. Los niños necesitan límites, además tienen que haber consecuencias. La frustración ante las consecuencias es normal, pero si no las ponemos y no les ayudamos a tolerar esa frustración jamás aprenderán.

Explicarles que ese tipo de actuación no se puede tolerar, que es una reacción equivocada. Enseñarles a pedir perdón y cómo reaccionar como alternativa. Es importante que sepan que los actos tienen consecuencia y si es aplicar la consecuencia en cuestión.


9.      Desarrollar su empatia es fundamental a la hora de controlar la respuesta agresiva. Ser capaz de ponerse en el lugar del otro y comprender lo que le ocurre nos hace ver las cosas desde su perspectiva, desde un punto de vista diferente al nuestro. No se trata de pensar igual que otros o de cambiar nuestra opinión sino de comprender los sentimientos de otra persona. Es el típico ¿Te gustaría si te pasara a ti? o ¿Cómo te sentirías si …?

10.  La autoestima positiva es también importante. Debemos fomentar una autoestima fuerte y sana. Cuando a un niño se le regaña y se le pone en cuestión constantemente su autoestima flaquea. Lo que ven y oyen de los demás sobre si mismos hace que construyan su autoestima y si todo o la mayor parte es negativo, ellos se verán a si mismos de manera negativa. Si le decimos que el es malo, el se creera malo y será malo. La forma de fomentar su autoestima es valorarlo en su justa medida y estar pendiente de sus logros y comportamientos positivos para reforzarlos.

11.  Cuidado con cuestionar el amor cuando respondemos ante un ataque de ira. El niño interpretará que la respuesta que mostramos tiene que ver con él y no con su conducta, con algo puntual.

12.  Si pese a todo el niño tiene un episodio de ira descontrolada no hay que ceder a los deseos frustrados que han provocado la rabieta. De este modo pensará que esa es la manera de conseguir lo que pide.

13.  No entres al trapo, no respondas con más violencia y no le digas cómo se debe sentir. Evita las frases del tipo: "Vete a tu cuarto y no salgas hasta... con esto solo conseguiremos que además de ira sienta culpabilidad por sentir algo que no debe, no podemos hacerlos sentir inseguros sobre sus propios sentimientos. Pero si hay que mostrar comprensión y darle la parte de razón que tenga.

14.  Desarrollar el autocontrol es esencial para evitar arranques de ira. Conseguir que el niño comprenda y aprenda esto pasa por explicarles exantamente que es el autocontrol y ejemplificarlo. Como podemos ayudarnos, con técnicas de relajación.


Fuente: Todopapas.com, hola.como/niños, guíainfantil.com, ATIMANA-DAH









Dormir bien

Mantener los mismos horarios al acostarse y levantarse, no ver la televisión en la cama, limitar el uso de dispositivos tecnológicos o tomar preparados farmacéuticos de plantas medicinales como la pasiflora o la valeriana son algunos de los consejos para dormir forma sana y natural.

Dormir bien es algo importante a lo que debemos prestar atención. Dormir las horas adecuadas y suficientes y tener un sueño reparador puede ayudarnos en muchas cosas y mejorar nuestra salud física y mental. La higiene del sueño es una asignatura pendiente en muchos hogares y debemos atender más a ella.

Este artículo de Diario de Avisos nos da algunos consejos para ello.

Sigue leyendo en: consejos para dormir forma sana y natural.